Tratando de ser un vago de nuevo

POR JUAN PABLO PROAL MANTILLA


Hay quienes piensan que la vida corre muy lento, otros que muy rápido; soy del segundo grupo. En mi memoria no tiene mucho que las preocupaciones típicas de un adulto no formaban parte de mi vida cotidiana. Ni la de mis amigos. Aún recuerdo tardes de sábado bebiendo mezcal, disfrutando de un toque de mota, con la música alta y gente discutiendo a quién le toca el derecho de reproducir la siguiente canción. Se respiraba un ambiente de desenfado, como si en el diccionario no existiesen las palabras crisis, problemas, ansiedad, depresión.


Aún más relajadas eran mis tardes de adolescencia. Estudiaba la secundaria en el Colegio Benavente de Puebla; si bien era estricta, no se comparaba con el grado de exigencia que esta misma institución imponía en primaria. Así que recuerdo muchas tardes de ocio puro, tratando de sacar en guitarra una canción fácil de los Creedence guiándome por el cancionero Toca Rock. Escaparme a fumar un cigarro y jugar Street Fighter II o Marvel Vs. Capcom. Irme de pinta al cine y los fines de semana acampar con los Scouts del Grupo X. Vaya, eso era vida.


Hoy me preocupa el futuro de mi negocio, contagiarme de coronavirus o que alguno de mis familiares sucumba frente a la pandemia; que sufra un paro cardíaco repentino o que en mi próximo estudio general emerja una enfermedad rara. O cáncer. Las pláticas con mis amigos contemporáneos no son diferentes. Uno ya no puede dormir si no se bebe un coctel de ansiolíticos y antidepresivos. Otro tiene problemas recurrentes con su esposa. Otro no tiene dinero para los regalos de Navidad de sus hijos. Y las charlas se escuchan densas, presas de la angustia, adormiladas por nubarrones grises.


¿En qué momento uno se convierte en adulto? ¿Cuándo empiezas a pensar en los escenarios catastróficos del futuro? ¿Cuándo el arte de no esperar nada de la vida se esfuma como la ilusión de creer en los Reyes Magos? ¿Cuándo el dinero es tu pensamiento predominante? ¿Cuándo por más que comes sano y te ejercitas no logras bajar la panza? ¿Cuándo no dejan de salirte canas? ¿Cuándo cumples 35?


He tratado de regresar a esas tardes de mi secundaria. Me compré una guitarra y estoy tratando de tocar Eye in the Sky de Alan Parsons y Wayfering Sons, del gran Colin Hay, el líder de la extinta y monumental banda australiana Men At Work. Me salgo a caminar más seguido con mi perro, procuro llamar más a mis amigos y trabajar menos. Retomé mi mayor pasión: Escribir. Trato de no pensar tanto en los problemas propios de tener un negocio. Y ya me abandoné a la posibilidad de que en cualquier momento de la vida me muera. O alguien de mis amigos o familiares muera. O la vida me asalte con la siguiente sorpresa o tragedia inesperada.


Porque estoy seguro de que mientras cimientes tu seguridad en tu salud, en tu riqueza o en tu poder, no vivirás en paz.